martes, 2 de noviembre de 2021

Hace 48 años Perón hablaba en la CGT: "Es necesario un esfuerzo, porque sin él nada andaría ni para atrás ni para adelante; pero ese esfuerzo debe ser sin sacrificio"

 

Discurso pronunciado por el señor Presidente


de la Nación, Teniente General Juan Domingo

Perón, en la Confederación General del Trabajo,

el 2 de noviembre de 1973. ·

 

 

Compañeros: hoy voy a tratar un tema que, en líneas generales,

es de gran importancia para la organización sindical. Se

trata de la relación de la política con -la organización gremial.

Nosotros, los Justicialistas, hemos hablado deSde el comienzo

de nuestra actividad de una comunidad organizada.

Entendemos el país, con todas sus instituciones, como una

comunidad que, con un trabajo permanente, va labrando la felicidad

de un pueblo, al mismo tiempo que, sin hesitaciones ni

apuros, va labrando también, poco a poco, la grandeza de la

Nación. Eso, para nosotros, es una comunidad organizada, en el

entendimiento de que realizándose la comunidad, cada uno puede

también realizarse dentro de ella.

 

 

EL CAPITAL AL SERVICIO DE LA ECONOMIA

 

El Justicialismo ha venido. propugnando no la lucha, sino la

colaboración inteligente que pueda cumplir una función social,

por cuanto para nosotros la finalidad de todo nuestro trabajo es,

precisamente, la felicidad del pueblo. Pensamos que el hombre

es lo fundamental, y todo nuestro esfuerzo, desde el -punto de.

vista político, social, económico, cultural, etcétera, va dirigido en

beneficio del hombre. •

En este sentido, yo he sostenido permanentemente que la

política es sólo un medio para dar la posibilidad de que hombres

salidos del pueblo puedan tomar en sus manos el destino de la

Nación y llevarla hacia los grandes objetivos que perseguimos.

En lo social, buscamos que cada persona tenga el margen de

justicia que necesita para vivir con dignidad y con felicidad. Y en

el orden económico, sostenemos que el capital está al servicio

de la economía; no como era antes, en que la economía estaba al servicio del capital. Para nosotros es a la inversa: el capital

no tiene razón de ser sino al servicio de una economía, la que

a su vez está al servicio del bienestar social.

De esta sintética exposición de fundamentos nace toda la

orientación que el Justicialismo trata de poner en ejecución desde

el Gobierno y desde las instituciones del -Estado.

Siempre ha sido entre nosotros un tabú la intervención política

de las organizaciones sindicales. Todos han venido sosteniendo

que las organizaciones sindicales no deben intervenir en

política. Es decir que, mientras las organizaciones políticas intervienen

en el proceso sindical, los sindicatos no han de intervenir

en el proceso político. . Dado que la organización sindical

se realiza para convertirse normalmente en un factor de poder,

aquella premisa es totalmente falsa.

Nosotros tenemos nuestra experiencia. Hasta 1949, en que

se sancionó la Constitución Justicialista, las organizaciones sindicales,

por fallos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,

eran consideradas como asociaciones ilícitas que quedaban a

merced de una justicia que se encargaba de anular y destruir

todo el poder que podría representar la asociación profesional.

Nada puede haber más i ajusto que esto.

Pero esto tiene su historia. Esa es la premisa fundamental

sobre la cual se consolidó y organizó todo el sistema demo liberal-

capitalista, que tiene su nacimiento en la Revolución Francesa

y cuyas consecuencias se han venido sintiendo durante todo

el siglo XIX y el siglo XX, que han sido dos siglos en que los

trabajadores han luchado en desventaja para poder alcanzar las

más elementales reivindicaciones que tienen derecho a exigir,

 

LA REVOLUCION FRANCESA

 

· Estos _dos siglos han sido de lucha. ¿Cómo comienza este

proceso? En la Revolución Francesa, después del 14 de Brumario,

cuando Napoleón, siendo Primer Cónsul de la República,

toma el. poder en Francia y termina con el proceso de la guillotina

y de la desorganización que toda revolución trae inicialmente

consigo.

Napoleón era monárquico. En consecuencia a el pueblo, que

habla hecho la revolución contra la milicia, el clero y l a monarquía, no lo vera con muy buenos ojos porque sabia que, siendo

monárquico, realmente no lo representaba con amplitud. Pero la

monarquía, el clero y la milicia, contra quienes se habla hecho

la Revolución Francesa, tampoco Jo veían bien. De manera que

. venia a quedar algo si como el "jamón del sándwich" entre dos

fuerzas que lo vigilaban y que lo podían destituir en cualquier

momento.

A la percepción de Napoleón, que era un hombre extraordinario

en todos los órdenes, no se le escapó el fenómeno que se

estaba produciendo, y entonces ll amó a la burguesía.

La burguesía no había intervenido en .la Revolución Francesa

Y estaba casi intacta. La lucha habla sido de los poderes de

la monarquía, del clero y de la milicia contra el pueblo llano. La

burguesía estaba en la barra mirándolos a todos desde afuera.

En consecuencia Napoleón, que al igual que en otros órdenes,

tenía en política una gran habilidad, llamó a esa burguesía

Y l a tanteó por donde se tantea siempre a la burguesía: por el

bolsillo.

El Estado se había incautado de todas las posesiones del

clero, de la milicia y de la monarquía, que eran dueños de casi

toda Francia, se puso en venta esas propiedades. La burguesía.

la las compro porque eran baratas; compró "chateaux" (castillos)

Y todas esas posesiones pasaron a manos de la burguesía

a. Cuando estuvieron en su poder, Napoleón los llamó y les

d1jo: "¿Ustedes han pensado hasta cuándo van a ser dueños

de los " chateaux" y de esas posesiones? Serán dueños mientras

nosotros estemos aquí, porque el día que caigamos, ustedes

p1erden las posesiones y, tal vez, las orejas también”. Así

fue como les encargó la organización de lo que entonces se

llamó el Estado Nuevo.

La burguesía, naturalmente, venia con todos los resabios

. del sistema feudal del Medioevo y estaba enfrentada en cierta

medida, con las corporaciones que eran la incipiente organización

gremial de aquellos tiempos, que se realizaba partiendo de

células de que el patrono era a la vez el jefe del taller y tenía

sus maestros y sus aprendices. De esa manera se formaba la

célula gremial de aquel entonces.

 

apoyo del pueblo llano, de manera que la burguesía les tenía

un poco de temor. De ahí nacen, entonces, las organizaciones

que han sido las que proporcionaron la estadidad que advertimos

a lo largo de todo el siglo XIX y el XX. Vale decir,

la etapa que el mundo ha vivido y que se ha llamado de las nacionalidades

y también del demo liberalismo burgués, porque de

su organización participó toda la burguesía.

¿Qué crea esa burguesía como equilibrio político-social, que

es el sector que nos interesa? Ellos crean primero las organizaciones

políticas que dan nacimiento a los partidos políticos.

Simultáneamente crean también l os sindicatos, que han venido

funcionando hasta hoy. Pero ¿con qué tareas? Simplemente

para discutir por diez o veinte centavos de aumento en los salarios,

mientras los partidos políticos orquestaban las leyes que

les negaban al pueblo todo progreso. Ese ha sido, normalmente,

el sistema demo liberal capitalista que ha dominado tos siglos XIX y XX, hasta ahora, ya que en este momento las cosas

están comenzando a cambiar en todas partes.

Ese sistema, naturalmente, estableció como premisa inicial

que los sindicatos tenían tareas gremiales, pero que no podían

intervenir en politice. Desde entonces se les ha venido negando

el derecho a las organizaciones sindicales a intervenir en politice.

Pero la fuerza estaba precisamente en esas organizaciones políticas, que eran las que decidían todo. Dentro de ese

desenvolvimiento están quienes han respetado en cierta medida

las organizaciones sindicales y quienes las han declarado

asociaciones ilícitas.

 

LA JUSTICIA SOCIAL NO SE DISCUTE:

SE CONQUISTA

 

Ha pasado el tiempo y las organizaciones sindicales han

ido, poco a poco, progresando y adquiriendo un nivel de organización

en relación directa con la justicia social han desarrollado

en el medio donde actuaban y proliferaron. Cuando

el obrero ha estado en el mundo sin organizarse ha sido juguete de las circunstancias y ha sufrido la mayoría de las injusticias sociales. La justicia social no se discute, se conquista,

 

Y se conquista sobre la base de la organización y, si es preciso

de la lucha.

Alcanzada esa justicia social, recién podemos pensar en

una comunidad organizada a la usanza del Justicialismo en la

que se establece el equilibrio de las fuerzas que actúan dentro

de la Nac1ón, pero no puede existir de ninguna manera el

menor asomo de las Injusticias basadas en la ley o en una democracia

que no se practica.

En este sentido nuestra experiencia es bastante clara y

elocuente. No necesitamos. recurrir a los ejemplos de otros países, porque tanto el demo liberalismo como los sistemas que, en

c1erta med1da, hemos venidos presenciando a lo largo de esta

prolongada evoluc1ón, siempre han tendido, de alguna manera,

a establecer un exceso de bienes y beneficios para un sector

en perjuicio del otro. '

Nosotros quizá, aquí en América latina, somos los primeros

que hemos establecido la posibilidad de que esto se discuta y se acuerde, a fin de que la comunidad, en paz pero con justicia, pueda elaborar su propio destino, en el que nadie sea

menos que otro ~ el hombre sea considerado como tal. Para

nosotros, como siempre he dicho, el origen .y la finalidad de

todo nuestro trabajo es el beneficio del hombre.

Ya hemos alcanzado una organización sindical que posiblemente, sea una de las más perfectas que yo conozco. He

recorrido casi todo el mundo, y en todas partes estuve en contacto con las organizaciones sindicales, y no creo que en ningún

otro lado se haya alcanzado, cualitativamente, el grado de perfección que la nuestra pone en evidencia todos los días.

Es indudable que existen organizaciones sindicales, pero

casi todas ellas están más o menos influidas por factores exógenos, que vienen desde afuera hacia adentro en las organizaciones,

fenómeno  que aquí no se produce, porque son realmente

ellas las que disponen de su propio destino, y esa ha de

ser 1~ finalidad .Y el método que ha de caracterizar a las organizaciones

. sindica1es. Estas son como esos pajaritos que no

pueden vlv1t en caut1veno; no se los puede meter en una jaula

porque se mueren.

Las organizaciones sindicales argentinas han tenido su

prueba de fuego, que han resistido victoriosamente. Esto está indicando su calidad. Han sido sometidas a todas las pruebas.

En primer término, se las quiso manejar por el terror, pero no

lo consiguieron; después, interviniéndolas y tratando .de destruirlas,

pero tampoco lo lograron; luego procuraron asimilarlas

a formas que no eran las que convenían a las orgamzac10nes

sindicales, y tampoco pudieron alcanzar ese objetivo. Finalmente

trataron de dividirlas y anarquizarlas, pero tampoco pudieron obtener ningún resultado.

 

RENUNCIAR A LA POLITICA ES

RENUNCIAR A LA LUCHA

Cuando una organización como la nuestra ha resistido la

prueba del ácido -que es la prueba que han soportado las organizaciones

sindicales-, quiere decir que ha de permanecer

en el tiempo y en el espacio durante el lapso en que sus

dirigentes sean capaces de asegurarles una dirección pura. firme

sin estridencias inútiles que desgastan y sin demostraciones

también inútiles que no hacen sino dañar el organismo y debilitar

a los hombres que lo forman. En ese caso, esa organización

cumple con seriedad y con verdadero patriotismo la función para

la cual está destinada. La defensa de los intereses profesionales

se confunde con la defensa de los intereses del pueblo, y cuando

una organización está al servicio del pueblo es invencible,

porque los pueblos son Invencibles.

Nosotros, en el orden de la relación entre la política Y el

sindicalismo, o la organización sindical, tenemos una gran experiencia que muchos años de combate -primero para formarse

y organizarse, después para alcanzar un estado social conveniente

y, por último, para subsistir como organización- han

puesto a prueba durante tres décadas de trabajo y de lucha. De

manera que esta experiencia es extraordinaria.

 

¿Y qué dice nuestra experiencia? Nos dice que cuando a las

organizaciones gremiales se les ha exigido su prescindencia política

-como dicen algunos- han mantenido su unidad gremial,

pero también han mantenido su unidad política. Es inseparable

lo gremial de lo político. No se pueden dividir. Claro, los que han

intentado dividir la acción social de la acción política han querido hacerlo precisamente para debilitar el factor de poder que

representan las organizaciones sindicales.

 

Renunciar a la política es renunciar a la lucha, y renunciar

a la lucha es renunciar a la vida, porque la vida es lucha, precisamente.

Por eso creo que nosotros hemos alcanzado el desiderátum

en este aspecto del equilibrio político-social: una Confederación

General del Trabajo cuya misión neta es la defensa de

los intereses profesionales y el manejo y conducción de una gran

orgamzac1ón s1nd•ca1, unida y solidaria. Esa es la misión de la

Confederación General del Trabajo. Y unas 62 Organizaciones

que, en estrecho contacto y absoluta inteligencia con ella manejan

la política sindical. Con esto aun conformamos a los que

no quieren que los sindicatos se metan en política.

Señores: en este sentido, la política es bien simple, considerada

desde el punto de vista sindicalista. Cada uno de los

ciudadanos que conforman las organizaciones es libre de pensar,

sentir y practicar la ideología y la política que se le ocurra. porque eso es Intrascendente para la organización. Pero la organización no puede ser suicida y apoyar a los sectores organizados que están realmente contra la política que la confederación

o la organización sindical debe seguir en beneficio de todos

sus asociados.

¿Cómo no va a tener una política la Confederación General

del Trabajo, en representación de todos sus adherentes si

precisamente esa política es la que va a decidir su destino? '¿Y

por qué razón van a renunciar las organizaciones a tener sus

representantes en los tres poderes del Estado que son realmente

los que gobiernan, dirigen y conducen a '1a Nación? ¿O es

que los obreros no tienen derecho a ser partícipes en esa conducción,

que si la hacen los demás ellos tendrán muy poco que

agradecerles?

Y llegamos, compañeros, a un punto muy importante cual

es el analizar la evolución en el pasado y en el presente' para

así, Intuitivamente, penetrar en el futuro y poderlo prever. ,,

HOY EN EL MUNDO PRIVA LO SOCIAL

Esa evolución está marcando -no sólo aquí, sino en el

mundo entero- una nueva etapa. Desde que el hombre comenzó a tener sentido como habitante de la Tierra, todas las evoluciones

se han hecho hacia integraciones mayores. Siendo el

hombre aislado, la primera fue la familia; a continuación vino el

clan, la unión de varias familias; después vino la tribu, reunión

mayor; luego vino el Estado primitivo; mas tarde la ciudad; después

vino el Estado feudal; luego vino la nacionalidad, las naciones;

ahora vienen los continentes integrados. Y es muy probable

que siguiendo esta escala de evoluciones, lleguemos

pronto al Universalismo: es decir a la integración total de los habitantes

de la Tierra. '

Nosotros, los hombres, creemos ser los que hemos hecho

evolucionar al mundo y a la humanidad. Estamos equivocados.

Hay un determinismo histórico, un fatalismo histórico, que es

quien actúa subterráneamente, con fuerzas invisibles, empujando

esa evolución. Los hombres le vamos colocando arriba Y

periféricamente un sistema para acompañar esa evolución. Eso

es lo más que podemos hacer.

La Edad Media se caracterizó por un sistema: el feudalismo.

La Edad Moderna ha tenido su sistema: el demo liberalismo

capitalista. El continentalismo se está caracterizando por un

cambio total en las estructuras y en los sistemas hacia un profundo

contenido social.

Así como el acento fue cargado sobre lo político en la etapa

demo liberal capitalista, en la nueva etapa lo está, en profundidad, sobre lo social. Es decir, que ya hoy en el mundo priva lo

social. Este es un asunto que se explica perfectamente. El demo liberalismo

capitalista ~no podemos negarlo- en los últimos

dos siglos de su existencia hizo avanzar la ciencia y la técnica

más que cualquier otro sistema de los otros siglos precedentes.

Eso no lo puede negar nadie. Pero tampoco se puede negar que

todo ese inmenso esfuerzo fue realizado sobre el sacnfic10 de

los pueblos. ¿O no? • ·

Ahora los pueblos, a través de los mismos medios · que la

ciencia y la técnica han puesto en sus manos, se flan esclarecido.

Hoy, el paisano que vive en la Patagonia y que no ve a ·

nadie por un mes o dos, con su radio de transistores en la oreja, escucha lo que pasa en el mundo. Todo ese proceso, que se

realiza a través de los medios de difusión masiva y de los medios

técnicos modernos, ha permitido el esclarecimiento de los pueblos. Como dirían nuestros muchachos, han "avivado" a

todo el mundo.

LOS PUEBLOS SACRIFICADOS NO SON FELICES

Ya tos pueblos no pueden ser felices si se los somete a un

sacrificio, porque se rebelan. A eso estamos asistiendo en el

mundo actual.

¿Qué es lo que hay que hacer? Hay que suprimir esos sacrificios.

Es necesario un esfuerzo, porque sin él nada andarla

ni para atrás ni para adelante; pero ese esfuerzo debe ser sin

sacrificio, o sea que debe ser realizado con intensidad y capacidad

y justamente compensado por los beneficios que acarrea.

Ese debe ser el trabajo moderno.

Si se consigue conciliar perfectamente ese esfuerzo, los

pueblos lo realizarán conscientemente y con alegría. Pero ya no

es posible seguir imponiéndoles sacrificios, porque se los ha disimulado

de cincuenta maneras distintas. Todos decían: "trabajemos

diez anos para que nuestros hijos después sean felices."

No fueron nunca felices.

El sistema demo liberal capitalista no ha practicado lo que

lógicamente debe ser el concepto de gobierno. El que ha sido

elegido para gobernar, los hombres que tienen que gobernar,

deben tener bien arraigado el co11cepto de que es el esfuerzo

el que debe llevar adelante a la comunidad y no el sacrificio. Muchos

han sacrificado a los pueblos para alcanzar un alto' objetivo

pollt1co y de desarrollo del país, Otros en cambio, quizás porque

no han sacrificado a su pueblo, no han desarrollado un esfuerzo

suficiente. Esos son los dos extremos. Lo justo es un pueblo

que, alcanzado un índice suficiente de felicidad y de dignidad,

elabora la grandeza de la Nación sin apuros y sin hesitaciones;

sin obligar a nadie a hacer lo que no quiere y no debe. Es decir

que en esto hay un término justo.

UNA COMUNIDAD DONDE NO SEA

POSIBLE LA INJUSTICIA

Los hombres que enfrentan esto cada día son los que van

obteniendo el éxito. Antes, para lograrlo habla que plegarse a las imposiciones de los imperialismos o de la burguesía, y el que

no lo hacía, fracasaba. Hoy, esa situación ha cambiado totalmente;

hoy triunfan los que saben llevar adelante a los pueblos y

conducirlos dignamente. Aquellos que no lo hacen, son los que

fracasan.

Por eso esta evolución, que va imponiendo al mundo nuevos

módulos de acción, es la que nosotros hemos venido llamando

desde hace treinta años una comunidad organizada, una comunidad

donde no sea posible la injusticia y en la que el régimen de acción no pueda ni deba ser el sacrificio.

. Si alcanzamos eso, constituiremos un pueblo> cada día más

feliz. y con un pueblo feliz se puede labrar la grandeza de la

Nación. Con un pueblo infeliz, de poco valdría. Yo prefiero un

pequeño país, de hombres felices, y no un gran país de hombres

desgraciados. ,

Compañeros: esta evolución, que caracteriza un nuevo sistema, no se puede obtener fácilmente y no se puede alcanzar

por fracturas ni por revoluciones violentas.

Observemos que en el mundo ni los países burgueses ni los

países totalitarios han alcanzado una felicidad completa .para

sus pueblos. Pero pienso que, frente a una larga experiencia de

la humanidad, se ha logrado un mayor grado de d1gmdad y de

felicidad para los pueblos, a través de la evolución y no de una

catástrofe social y política No son los procesos destructores

los que pueden armar un sistema que permita obtener el grado

de felicidad y dignidad que soñamos para nuestro pueblo. Eso

lo conseguiremos con un trabajo fecundo y digno, para hacer

la felicidad de ese pueblo que lo elabora.

Ese es el mejor camino para alcanzarlo. No es necesario

ningún sacrificio, ni de los que trabajan m de los que dirigen

y tampoco de los que gobiernan. Nadie tiene necesidad de sacrificarse

si cada uno pone su buena voluntad, su deseo Y su

esfuerzo para construir. De lo contrario, es llevar a los pueblos

y a las naciones a la destrucción que desde hace siglos nosotros venimos presenciando. Hace pocos d1as terminó en Med10

Oriente uno de esos ultrajes, en los cuales los intereses de los

espurios imperialismos que actúan allí han intervenido, a través de dos pobres pueblos que se .están exterminando, para

ver al final quién se queda con el petróleo.

El: sacrificio de los cuidadazos no es, como algunos creen,

solamente en el taller, sino que el más grave, más, peligroso y

más doloroso es el que se libra en los campos de batalla, donde

normalmente son los intereses los que privan. Allí no se

lucha ni por la justicia, ni por la libertad ni por la democracia,

como se ha dicho muchas veces. Se lucha únicamente por el

cochino interés, inmediato y directo.

.. Esos son los verdaderos sacrificios que la humanidad ha

venido soportando durante tantos siglos y que sólo la organización

de los pueblos podrá impedir en el futuro.

ORGANIZACIONES GREMIALES CONTINENTALES

Por eso, compañero, pienso que así como esa evolución

nos lleva hacia organizaciones políticas continentales en beneficio

de los pueblos, nosotros tenemos que ir hacia organizaciones

gremiales continentales. Es decir que, si los políticos se

unen, los gremialistas también deben unirse. Si algún día Integramos

el Continente Latinoamericano, la base de esa integración

ha de .ser la de los pueblos. No se construyen pirámides

empezando por la cúspide, sino que es menester hacerlo comenzando

por la base, y la base, para mí, son las organizaciones

sindicales.

Quiere decir, compañeros, que de la organización sindical

.no pueden estar' ausentes ni la política interna, ni la política

Internacional, porque ambas, son las que le dan el carácter

y el tono. Es necesario que nosotros, que hemos alcanzado una

organización sindical como la que tenemos, comencemos a tomar

contacto y a establecer relaciones directas con los demás

compañeros del continente, pensando, como los peronistas, que

para un trabajador no debe haber nada mejor que otro trabajador.

·

Finalmente._ compañeros, y para no alargar este tema, del

que he tratado '<te tocar los puntos más importantes, quiero poner

un acento especial en lo que se refiere a la organización

sindical argentina; a la organización sindical argentina encuadrada

en dirigentes capaces .y honestos, sin estridencias y sin revoluciones, que son generalmente teóricas y que se hacen

cuando se está en la oposición y no cuando se está en el bando

de uno.

La revolución, en el orden gremial, determinar cuando

la organización sindical constituye un verdadero factor de poder

dentro de la comunidad. ¿Por qué? Porque entonces la organización

sindical, que es el pueblo organizado, hace sentir el

acento no sólo de sus intereses, sino también de sus aspiraciones

y ambiciones, que asimismo son una fuerza motriz en la acción

política.

NO SE PUEDE RENUNCIAR AL DESTINO

Las organizaciones sindicales no sólo no pueden renunciar

a su acción política, sino que incluso la deben administrar inteligentemente,

para que jamás ese factor de poder que invisten

se debilite por el apartamiento de una función que es fundamental

para la base popular a la que representan. Es decir, señores,

que cuando los obreros hayan renunciado a intervenir en los

destinos del país, esa será una determinación suicida para su

propia clase y para sus propias organizaciones. En esto no se

puede renunciar al destino, y hay que mantener siempre una

organización férreamente unida y solidarla, en cuyo. cenáculo

pueda; discutirse de la manera más libre cualquier tema ideológico

o doctrinario; y cuando después de la discusión se haya

acordado por mayoría una decisión, habrá de salirse a la calle

a defenderla como si fuera la propia decisión de cada uno de

los argentinos.

Siempre se ha pensado, durante la larga etapa del demo liberalismo

burgués, que los obreros estaban organizados. Esa

es una mentira. Los que han estado organizados han sido los

poderes que han manejado la política.

¿Y qué poderes han manejado la política? Han •>ido la

burguesía, las oligarquías o las plutocracias. Sólo que ellas

lo han hecho en su propio beneficio y siempre en perjuicio del

pueblo. Si el pueblo quiere liberarse para siempre de esa amenaza

no tiene más remedio que mantenerse orgánicamente poderoso. El hombre cede más al poder que a la razón; por eso

hay que tener la razón y apoyarla con el poder.

En nuestro país, compañeros, aspiramos al más profundo

equilibrio entre lo político, lo social, lo económico, lo cultural.

Pero, para que ese equilibrio exista, hay que hacer como en la

balanza: es necesario poner en cada platillo algo que pese con

la misma Intensidad que en el otro.

Eso de sacrificar el poder está en todas las bocas, pero no

en todos los corazones. Nosotros debemos seguir el consejo

de "ir a Dios rogando, pero con el mazo dando".

Compañeros: Esto quizá en muchos aspectos resulte redundante.

Piensen ustedes cómo se tomarían estas cosas hace

treinta años, cuando comenzamos a enunciarlas y a realizarlas

desde la Secretaría de Trabajo y Previsión. Yo, en ese sentido

ya estoy como el chino, que ha cumplido con su destino compró

el ataúd y está listo para meterse adentro. Porque: felizmente,

he cumplido las grandes etapas que han permitido al

Justicialismo afirmarse dentro del país como una doctrina justa,

que hoy tampoco la discuten ya sino algunos tontos sueltos

que andan por allí y que discuten todo.

Pero ya no hay muchos argentinos que las discutan. Es

decir, hemos vuelto a una nueva etapa de nuestras realizaciones, que representan la verdadera Revolución Justicialista, que

tiende a camb1ar, por reemplazo de las viejas estructuras un

s1stema que ya no resiste el tiempo. '

Hay muchos que dicen: "Yo soy demo liberal." No es raro.

Yo he encontrado a algunos tontos que todavía están enamorados

del sistema feudal, del Medioevo; de manera que si hay

tontos que todavía están en el siglo XIII, ¿cómo vamos a pensar

que no ex1stan otros que están en el siglo XIX o a comienzos

del XX?

Pero esos son los últimos resquicios que van quedando

de una etapa de injusticia que recibió la alabanza de todos los

intelectuales del mundo.

Hoy los nuevos intelectuales comienzan ya a pensar de otra

manera y a concebir las cosas en otra medida. Es a esa evolución a la que contribuimos con nuestra organización. Pueden

estar ustedes seguros de que, si en la República Argentina no

existiese una organización sindical como la que tenemos, nosotros

seriamos mucho menos respetados en este momento

 

objetivos.

Ahora queda en manos de todos ustedes, especialmente

de los jóvenes, la tarea de tomar el testimonio y seguir corriendo.

Yo estoy seguro de que si se realiza esa tarea escolástica

en la formación de los dirigentes que salen de la masa y a quienes

se puede ir perfeccionando, dándoles la mayor capacidad

posible, las organizaciones sindicales no han de ceder en nada

a la acción destructora del tiempo, ni ante los ataques que puedan

sufrir en el porvenir.

Cuando yo hablaba todas las semanas en la Confederación

General del Trabajo, siempre les decía a los muchachos, a los

dirigentes: "Estén atentos; miren que el enemigo no duerme;

vean que los enemigos existen; .un día podemos caer nosotros... "

"¡Nunca, nunca!'', gritaban. Sin embargo, calmos. Si hemos

vuelto, tal vez no sea porque hemos sido demasiado buenos, sino

porque los que nos sucedieron fueron muy malos. Por eso nos

trajeron de nuevo.

Finalmente, compañeros, para terminar, les quiero expresar

que nosotros tenemos una doctrina que fija perfectamente

y con claridad una concepción que no está en contra de nadie,

pero que tampoco está a favor de las ideologías ajenas a nuestro pueblo y a nuestro país.

Somos simplemente justicialistas; respetamos a los demás,

pero queremos que los demás también nos respeten. He dicho

varias veces a organismos especiales de la República que no

queremos que sean políticamente favorables a nosotros, pero

que tampoco sean contrarios. Dentro de esta concepción seguiremos

esta regla imperturbablemente: nosotros respetamos a los

que nos respetan, queremos a los que nos quieren y luchamos

por alcanzar objetivos que desde hace treinta años nos han

venido dando la razón.

No tenemos que arrepentirnos de nada de cuanto hayamos

hecho, y eso, en la vida de los hombres, es mucho decir. ··

Les pido a ustedes, que son los dirigentes delegados del

interior, que éstas, mis palabras, las lleven a los compañeros

junto con mis saludos, que con tanta sinceridad y tanto afecto

les hago llegar desde esta Central Obrera, que para mi es casi

como mi propia casa.

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Hace 69 años Perón le escribía esta carta a Rodolfo J. Martinez: "Ayer llegó el Dr. Bustos Fierro de paso para Cuba donde ha conseguido un trabajo para ir tirando hasta que se arregle todo esto."

  Carta al Sr. Rodolfo J. Martinez 22 de enero de 1956  Escrito por Juan Domingo Perón.  Colón, 22 de enero de 1956. Al Sr. Rodolfo J. Martí...