miércoles, 22 de enero de 2025

Hace 69 años Perón le escribía esta carta a Rodolfo J. Martinez: "Ayer llegó el Dr. Bustos Fierro de paso para Cuba donde ha conseguido un trabajo para ir tirando hasta que se arregle todo esto."

 





Carta al Sr. Rodolfo J. Martinez 22 de enero de 1956 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Colón, 22 de enero de 1956.


Al Sr. Rodolfo J. Martínez


Caracas


Mi querido amigo:


Recibí su carta del 15 pdo. Le agradezco las informaciones, recortes, etc., etc. Pascali ni sabrá lo que publique. Yo cumplí sólo un deseo de él que es viejito, aunque se enoja cuando se lo dicen.


Enterado de lo que me dice del teniente Briceño Eckey y del Dr. Rodríguez Herrera, me satisface que estos dos buenos muchachos se acuerden aún de mí y, si puedo, les haré más adelante una visita aunque sea para agradecerles las amabilidades que tuvieron conmigo. Verdaderamente son dos grandes muchachos. Le encargo que si los ve les transmita un gran abrazo de mi parte y les diga que no los olvido. Un día de estos les escribiré una carta a ellos.


Aquí seguimos bien. Ayer llegó el Dr. Bustos Fierro de paso para Cuba donde ha conseguido un trabajo para ir tirando hasta que se arregle todo esto. Creo que las cosas se ponen cada día peor para esos canallas y no pasará mucho tiempo sin que se produzcan allí líos suficientemente gordos como para hacerlos sonar. Las noticias que me llegan a través de los muchachos son cada vez más alentadoras en el sentido de que todo se va haciendo despacio pero bien. Las represiones son tan violentas que cada día el odio y los rencores crecen. Como estamos en la época de irritar, todo eso viene bien. Lamento sólo los sufrimientos que se están haciendo pasar al pueblo y a nuestra gente en especial. Sin embargo, dado el espíritu un poco pasivo de la gente, es bueno que le den fuerte para que reaccionen. Estábamos acostumbrados a que todo se resolviera enseguida y bien, si no, protestábamos. Ahora, los tiempos han cambiado; no hay soluciones ni buenas ni malas, y todo se va encaminando de manera que cuando acuerden, será tarde.


El dólar ha llegado, según informan, a 47 pesos por dólar y sigue con tendencia a bajar más. Veremos cosas que ni siquiera imaginamos, si antes no los rajan a estos bárbaros. Italia, Francia y Alemania han cerrado el crédito a los argentinos y sólo comercian al contado. Japón parece que tomará iguales medidas. Chile está a la espera de los acontecimientos por la cuestión de límites. Uruguay protestando por la violación de su soberanía en el caso Rumbo y Rivas Argüello. Paraguay a las patadas como siempre. Panamá en proyecto de lío igual. Brasil no le da ni siquiera corte. Inglaterra tratando de sacar ventajas y Norte América protestando por las casas yanquis que han sido interdictas. Es decir, un panorama no muy claro para estas bestias.


Ellos siguen difamando, persiguiendo, encarcelando y confinando. Ese es el único gobierno que hacen dél país. El peso baja, piden mil millones de dólares a U.S.A. (que no les prestará), aumenta el número de desocupados, los inversionistas extranjeros rajan, la Bolsa baja el cincuenta por ciento de sus valores, el Comercio comienza a cerrar, lo mismo que la Industria, en tanto Aramburu visita guarniciones militares, Prebish hace nuevos informes, un tanto cínicos, un poco peregrinos ¿Y el país? ¡Bien, gracias!


Usted ve, amigo Martínez, que lo bueno es lo malo que se está poniendo esto. No podemos predecir que se acabará pronto; pero sí podemos afirmar que se acabará.


Veo la polémica con los argentinos. No les hagan caso a esos piojosos. Es perder el tiempo. Si acaso denle unas patadas en vez de refutarlos. Es tirar margaritas a los cerdos. Hay que decir que al Decreto de confiscación de bienes, los peronistas no pondremos inconvenientes pero, que tenemos ya preparado un decreto similar para aplicarles a todos que, directa o indirectamente, hayan intervenido en esta revolución y la confiscación comprenderá a todos desde 1850 hasta nuestros días. Verá el efecto.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Jorge Rulli y el feminismo que necesita la Humanidad actual.

 



Hay que reivindicar el feminismo, sobre todo desde la perspectiva en que yo he estudiado en algunos obstetras que manejan el pensamiento, que practican o que han enseñado la obstetricia natural y el parto sin dolor y materno - paterno en comunidad. Bueno, yo he trabajado con Wanda, hemos trabajado mucho en esto y realmente en ellos algunos dicen que llegó la hora del parto natural cuando a lo largo de los milenios al recién nacido se lo obligaba a atravesar situaciones muy difíciles que eran traumatizantes, pero se lo hacía a propósito. En Esparta a veces se dejaba caer al niño sobre el suelo, se le ponían gotas de limón en los ojos, todavía se hace, se lo hería para marcarlo, como hacen los médicos ahora con las inyecciones, se le saca sangre, se lo pesa sobre una balanza fría, son recuerdos, son memorias que quedaron de las antiguas manipulaciones dolorosas que se hacía sobre el bebé, porque lo que se necesitaban eran hombres traumatizados para que cuando mayores pudieran ser líderes, guerreros y conquistadores de tierras, violadores de mujeres, dominadores de otros pueblos. Se buscaba tener gente feroz y la mejor manera era hacerlos duros desde el primer momento y estos médicos o por lo menos algunos, después les paso al nombre, explican que eso cambió totalmente, que hoy día se lo sigue haciendo, encubriendo científicamente las antiguas costumbres, porque no somos capaces de revisar la historia, nuestra propia historia y que en realidad esos supuestos guerreros a los que damos lugar con el tratamiento médico violento que se hace de cortarle el cordón anticipadamente, abofetear al bebé, sacarle sangre, ponerle una gota en el ojo, pesarlo y un montón de cosas, eso ya no produce guerreros, lo que produce son ejecutivos desalmados, estamos produciendo CEOS de corporaciones que son duros con el medio ambiente, entonces todos los tratamientos que nosotros hemos predicado de no cortar el cordón, poner el bebé inmediatamente sobre el seno de la madre para que siga sintiendo el latido del corazón.

demorar los controles y hacer el parto lo más natural posible es parte de una nueva visión feminista o eco feminista que permitiría dar lugar a una generación de varones que amen la naturaleza y que amen la madre tierra ni hablar de las mujeres por supuesto lo que necesitamos es gente con ternura para cuidar del medio ambiente que está devastado no no ejecutivos o guerreros pero la humanidad no logra darse cuenta de que hay un cambio necesario bueno estas son las doctrinas que están detrás del parto natural que yo aprendí y hemos hecho innumerables talleres cuando dábamos luz a nuestros hijos y que era política esto es política también y política revolucionaria. A mí me costó transmitirle a Juan Imperial, en los debates que tuvimos, en las preguntas que él me hacía, sobre petra kelly, sobre este otro feminismo. Lo que necesitamos es un feminismo eco. Un eco feminismo no un feminismo que lucha contra el hombre este sino una que un eco feminismo que luche por cambiar el planeta produciendo varones diferentes porque de lo contrario vamos a tener innumerables Cristina Fernández o la otra la la Tatcher o la de Alemania. Mujeres que imitan a los hombres está lleno, pero son igual que los hombres o actúan con los mismos o con muy cercanos paradigmas o parámetros. El desafío entonces es de cómo salvar al planeta y que las mujeres nos ayuden a entender, que las mujeres ayuden a los hombres a entender el mundo de otra manera y que nos que podamos aprender de ellas. La ternura, la compasión ¿se comprende? bueno, esto este es el feminismo que necesitamos y por eso este feminismo radicalizado de origen marxista y anti varonil, este que de pronto dice que las vacas son mujeres y que las violentan y las asesinan todo esto es todo muy loco no hace más que que alejarnos del verdadero planteo que es muy profundo y que tiene que ver con el rescate y la salvación del Planeta Tierra. Dependemos de las mujeres porque los hombres parece que lo único que saben es devastar, cortar árboles y producir monocultivos de soja y se supone que las mujeres tendrían que hacer otra cosa pero ellas también están confundidas. La plantación de árboles, del cuidado de las semillas, el nacimiento de los hijos, todo eso fue tarea históricamente de las mujeres, por eso este es el feminismo que tenemos que que recuperar no es un feminismo del cuidado de la tierra del cuidado de la familia este y de otro modo de otra de otra espiritualidad o una eco espiritualidad.


Hubo médico francés que predicaba estas cosas y que vinculaba muchísimo el parto natural con la agricultura orgánica sobre todo porque él empezó a atender en francia y casi toda la gente que iba a pedir sus servicios eran hippies y alternativos que hacían agricultura orgánica y que venían con su mujer y sus niños y bueno entonces él aprendió allí que el agricultor orgánica es una manera también de hacer parto natural de no violentar a la tierra de aprender de observarle de aprender sus propias normas y seguirlas aprovecharlas no contrariarlas


Michel Oden, un tipo, un fuera de serie, un Rodolfo Kusch, un personaje este que lamentablemente se lo conoce poco, ¿no? Este, incluso siguió evolucionando, más allá. Yo leí muchos libros de él, pero siguió evolucionando, convirtió algunos hospitales del interior francés, en salas, en cuartos dormitorios, para que la mujer se sienta como en casa, o sea, los alojó, los acomodó como si fueran casas, ¿no? Para que se sintieran lo más cómodos posibles, sacó al médico del centro del parto, para decir que el centro del parto era, la protagonista era la mujer, no puede ser que el foco y la atención del equipo médico convierta al médico en el centro, y entonces le abre las piernas, las ponen para arriba, le ponen un foco, y todo eso es porque el médico es el protagonista. Bueno, él fue muy duro con esto, incluso sé que al final, ya anciano, terminó cuestionando el parto materno-paterno, porque podría afectar, este, a muchos hombres en su sensibilidad, cosa en la que yo creo que puede tener razón, pero fue capaz de revisarse a sí mismo, realmente el parto es un momento difícil para la mujer, en que ella se desinhibe mucho, ¿no? Porque, y a lo mejor para las sutiles relaciones del enamoramiento, no son muy propicias. Bueno, esto se lo planteó el de viejo, quizá hablando con muchas mujeres y con muchos maridos, pero bueno, es una, yo le guardo un gran reconocimiento a Michel Audente, por todo lo que me aportó y de lo que aprendí de él.



Transcripción de un audio enviado a sus discípulos,en sus debates e intercambios con los mismos.

lunes, 27 de marzo de 2023

Se cumplen 178 años de la Batalla de India Muerta.

 



A comienzos de 1845 va a reanudarse la lucha en el territorio argentino, pero la guerra nunca ha estado interrumpida.  En el Uruguay combaten tres ejércitos de la Confederación y en el de Oribe figuran batallones argentinos.  También ha habido algún encuentro insignificante en Entre Ríos, promovido por el gobernador de Corrientes.  Pero ahora Rosas tendrá frente a él al más notable de nuestros militares, el general Paz, que acaba de ser designado en Corrientes jefe del Ejército Aliado Pacificador, y que ya ha comenzado a organizar sus tropas.  Este nombramiento no es la única habilidad del gobierno correntino.  Su tratado de comercio con el Paraguay, que Rosas considera una traición, porque una provincia no puede pactar con el extranjero, es el primer paso hacia una colaboración militar.


 


Manuel Oribe venció a Fructuoso Rivera en Arroyo Grande (6 de diciembre de 1842). Este perdió todo su ejército, y hasta sus pistolas y espada de honor, que arrojó para poder huir.  Este hecho de armas significó el fin de la Federación del Uruguay que Rivera presidía.  Luego de esa batalla, las tropas rosistas comandadas por el general Oribe atravesaron el Uruguay, mientras que las tropas de Rivera huían hacia Montevideo sin ofrecer resistencia.  Después de eso, ya Oribe con casi la totalidad del País en su poder. Se propuso sitiar Montevideo, en un sitio que duraría nueve años y seria recordado por la histografia uruguaya como “Sitio Grande”. Y establecer su sede de Gobierno en lo que hoy se conoce como el barrio del  Cerrito de la Victoria, en lo que era para ese entonces las afueras de Montevideo.


 


Fructuoso Rivera, que no había ejercido actos de gobierno sino al pasar, en los puntos que ocupaba con sus armas, era seguido por el ejército al mando de Urquiza, quien lo alcanzó en la sierra de Malbajar, y lo obligó a traspasar la frontera y asilarse en Río Grande.  Rivera se dirigió en nombre del gobierno oriental al marqués de Caxias, comandante en jefe de las fuerzas del Imperio en esa provincia, con quien había tenido negociaciones por intermedio de su secretario don José Luis Bustamante.  Allí pudo reorganizarse con los auxilios de armas, vestuarios y caballos que recibió.  Los últimos días de enero de 1845 pasó a la frontera oriental.  Sus divisiones, al mando de los coroneles Flores, Freire y Silveira, sostuvieron choques sin importancia con las de Urquiza; pero como él pasase a mediados de febrero del norte al sur del río Negro y pusiese asedio a la villa de Melo, Urquiza reunió sus fuerzas y el 21 se movió del Cordobés en dirección a Cerro Largo.  Rivera se ocultó en la sierra del Olimar y Cebollatí.  Urquiza contramarchó el 23 del Fraile Muerto, y se dirigió por el camino de la cuchilla, con el designio de ponerse al flanco derecho y salirle a vanguardia.  Pero fue inútil.  Rivera, conocedor del terreno, hacía marchar y contramarchar a Urquiza con el objeto de arruinarle las caballadas y caer sobre él en un momento propicio.  Así permanecieron hasta el 31 de marzo en que Urquiza se movió de su campo de Los Chanchos, al saber que Rivera a la cabeza de 3.000 hombres se dirigía a tomar el pueblo de Minas.  Urquiza pudo impedírselo llegando a tiempo a la barra de San Francisco, pero tuvo que permanecer en este punto para dar descanso a sus caballadas.  El 21 Rivera reunió todo su ejército y se dirigió sobre Urquiza.  El 25 se avistaron ambos ejércitos, y el 26 tomó posiciones en los campos de la India Muerta.


 


Rivera tenía poco más de 4.000 hombres; Urquiza tenía 3.000, en su mayor parte veteranos.  Al salir el sol del 27 de marzo, Urquiza hizo pasar dos fuertes guerrillas por el arroyo Sarandí, y tras éstas adelantó sus columnas tendiendo su línea a tiro de cañón de Rivera, y compuesta la derecha: de la división entrerriana al mando del coronel Urdinarrain; centro: tres compañías del batallón Entre Ríos y tres piezas de artillería al mando del mayor Francia; izquierda: ocho escuadrones de caballería, dos compañías de infantería y la división oriental al mando del coronel Galarza.  Los escuadrones entrerrianos llevaron una tremenda carga a sable y lanza sobre la izquierda y el centro de Rivera, compuesta la primera de milicias últimamente incorporadas de los departamentos de río Negro, y el segundo de un batallón de infantería y dos piezas de artillería, respectivamente mandados por los coroneles Baez, Luna, Silva y Tavares.  Las cargas de los federales fueron irresistibles, y bien pronto quedó reducida la batalla sobre la derecha de Rivera, donde estaban sus mejores fuerzas al mando del general Medina, jefe de vanguardia.  Ante el peligro de ser flanqueado y envuelto, Rivera se dirigió personalmente a su izquierda para rehacerla, lo que pudo conseguir trayendo algunos escuadrones al combate.  Pero Urquiza lanzó entonces sus reservas, y después de una hora de lucha encarnizada lo derrotó completamente, matándole más de 400 hombres, entre los que había treinta y tantos jefes y oficiales; tomándole como 500 prisioneros, el parque, caballadas, toda su correspondencia, y hasta su espada con tiros y boleadoras.


 


“Te noticié del suceso malhadado del 27 –le escribe Rivera a su esposa- desgraciadamente volví a sufrir otro contraste que nos obligó a pasar el Yaguarón un poco apurados.  Yo perdí parte de la montura y desde ese día estamos bajo la protección de las autoridades imperiales”.


 


Esta victoria destruyó para siempre la influencia militar del director de la guerra contra Rosas.  


 


En Buenos Aires, donde llega la noticia el último día de marzo, se celebra el triunfo con grandes fiestas: fuegos artificiales, descargas, iluminación, embanderamientos y manifestaciones callejeras con música.  Una columna de cuatro a cinco mil personas llega a Palermo.  Van diputados, jueces, funcionarios.  Rosas no se presenta a recibir su homenaje y son atendidos por Manuelita.


 


A fines de enero, el almirante Brown, por orden de Rosas, ha restablecido el bloqueo.  No ya el bloqueo parcial, como el año anterior, a ciertas mercaderías y la exención para Inglaterra y Francia, sino el absoluto.  Pero el almirante Lainé lo desconoce.  Convertido desde el año anterior en enemigo de Rosas, en otro Purvis, aplaude a los legionarios y dice no poder disolverlos porque ellos ya no son franceses.  Al mismo tiempo, hostiliza a Oribe, desconoce sus derechos y no permite que otros franceses se vayan a Buenos Aires.  Ha establecido en Montevideo, una indudable intervención.  El es quien ahora manda allí.  Muy poco falta para que la ciudad quede ocupada por Francia.  Rosas, entonces decreta, con la indignación de los representantes de Francia e Inglaterra, que no entren en Buenos Aires, verdadero puerto de destino, los barcos que hayan tocado en Montevideo.


 


Después de India Muerta la caída de Montevideo pareció inevitable.  El gobierno mismo llegó a declarar que la ciudad no podía sostenerse cuarenta días con sus solos recursos.  Oribe a convocado en mayo para la renovación de la asamblea legislativa y elecciones de presidente de la República, y propone la rendición.  Rechazada, se prepara a atacar.  Lainé e Inglefield declaran que no permitirán la caída de la ciudad.  Y es entonces cuando la proveen de armas, municiones y víveres y cuando desembarcan tropas.  Y el gobierno de Montevideo escribe al del Brasil unas palabras infames y vergonzosas según las cuales el Uruguay, en casi de tener que entregarse a un poder extranjero, “antes que sucumbir bajo la cuchilla de Rosas” –palabras textuales- “se echaría con preferencia en los brazos de un poder americano”.  Es decir, que antes de ser gobernados por su compatriota Oribe, héroe de la independencia uruguaya, uno de los “33” y jefe de Ituzaingó, prefieren ser brasileños esos malos uruguayos, prefieren entregar su patria al Brasil, el único y perpetuo enemigo de su independencia.


 


Una vez más, los extranjeros impiden la caída de Montevideo.  Ahora sólo la defienden cuatrocientos nueve orientales.  El resto de las tropas son esclavos, en su mayoría pertenecientes a extranjeros y en número de seiscientos dieciocho; y dos mil quinientos extranjeros, de los cuales mil quinientos cincuenta y cuatro franceses.  ¿Qué se han hecho los mil franceses restantes?  Los más serios, así como otros que no formaron nunca en la legión, se han refugiado en Buenos Aires.  Desde aquí dirigen una petición al gobierno francés, en donde se lee estas palabras significativas: “El señor Lainé, ¿ha sido enviado para proteger al partido agonizante que domina en Montevideo, o para protegernos a nosotros?”.  Ese partido agonizante, esos cuatrocientos nueve hombres, ahora que el ejército de Rivera no existe, representan para Francia e Inglaterra el Estado Oriental.  Y en nombre de ese puñado de individuos, Francia e Inglaterra vienen a meterse en la política del Plata, a mandar como dueños, a imponerse con sus cañones.


 


¿Y los emigrados?  El número de los argentinos que defienden la plaza es de apenas ciento treinta.  Muy pocos más son los que llevan armas.  Los demás están en Buenos Aires o en el Brasil.  Pero esos pocos argentinos son los dueños del gobierno de Montevideo, principalmente Florencio Varela.  Ha de estar alegre Varela, al ver el resultado de su misión a Europa, al ver a su patria próxima a entrar en guerra contra las dos grandes potencias del mundo, en peligro de ser destruida y desolada.


 


Fuente


Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado (2008).


Gálvez, Manuel – Vida de Don Juan Manuel de Rosas – Ed. Tor – Buenos Aires (1954).


Portal www.revisionistas.com.ar


Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina.

viernes, 3 de febrero de 2023

Se cumplen 65 años de esta carta de Perón a la militancia donde se llamaba a la insurrección popular

 




Orden para el "Movimiento Peronista" 3 de febrero de 1958 


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Ciudad Trujillo, 3 de febrero de 1958.


Orden para el "Movimiento Peronista"


El Movimiento Peronista impugna la validez y desconoce las consecuencias de la farsa electoral mediante la cual el grupo usurpador pretende consumar la entrega del patrimonio nacional y consolidar su nefasta política antipopular.


La arbitraria exclusión de nuestro partido, los padrones viciados, las inhabilitaciones y la persecución inclemente desatada contra el Pueblo convierten a las elecciones del 23 de febrero en acto insanablemente nulo, que agravia a la ciudadanía con las formas más groseras de la violencia y del fraude.


No nos complicaremos en este minúsculo episodio de impudicia y atropello. Solamente la intransigencia absoluta y la resistencia civil permitirán cumplir la trayectoria insurreccional que nos hemos fijado como único camino para terminar con las fuerzas conservadoras y reaccionarias, y restaurar la soberanía, la libertad y la justicia social.


La participación de los comicios por parte de cualquier partido político implica que no pertenece al Movimiento Peronista. Por lo tanto, los compañeros que hayan aceptado candidaturas deberán renunciar de inmediato.


Frente al hecho concreto de la obligación de sufragar, cada peronista lo hará en la forma más apropiada para impedir con su voto los planes continuistas de la Tiranía y para expresar su repudio a la orientación seguida por ella en todos los órdenes de la vida argentina.


Firmado: Juan D. Perón


Esta Carta-orden del 3 de febrero de 1958, presumiblemente datada en Ciudad Trujillo, fue confeccionada en realidad mientras Perón aún permanecía en la ciudad de Caracas. El documento original llegó a Buenos Aires por mano del dirigente sindical Cavalli.

martes, 2 de noviembre de 2021

Hace 48 años Perón hablaba en la CGT: "Es necesario un esfuerzo, porque sin él nada andaría ni para atrás ni para adelante; pero ese esfuerzo debe ser sin sacrificio"

 

Discurso pronunciado por el señor Presidente


de la Nación, Teniente General Juan Domingo

Perón, en la Confederación General del Trabajo,

el 2 de noviembre de 1973. ·

 

 

Compañeros: hoy voy a tratar un tema que, en líneas generales,

es de gran importancia para la organización sindical. Se

trata de la relación de la política con -la organización gremial.

Nosotros, los Justicialistas, hemos hablado deSde el comienzo

de nuestra actividad de una comunidad organizada.

Entendemos el país, con todas sus instituciones, como una

comunidad que, con un trabajo permanente, va labrando la felicidad

de un pueblo, al mismo tiempo que, sin hesitaciones ni

apuros, va labrando también, poco a poco, la grandeza de la

Nación. Eso, para nosotros, es una comunidad organizada, en el

entendimiento de que realizándose la comunidad, cada uno puede

también realizarse dentro de ella.

 

 

EL CAPITAL AL SERVICIO DE LA ECONOMIA

 

El Justicialismo ha venido. propugnando no la lucha, sino la

colaboración inteligente que pueda cumplir una función social,

por cuanto para nosotros la finalidad de todo nuestro trabajo es,

precisamente, la felicidad del pueblo. Pensamos que el hombre

es lo fundamental, y todo nuestro esfuerzo, desde el -punto de.

vista político, social, económico, cultural, etcétera, va dirigido en

beneficio del hombre. •

En este sentido, yo he sostenido permanentemente que la

política es sólo un medio para dar la posibilidad de que hombres

salidos del pueblo puedan tomar en sus manos el destino de la

Nación y llevarla hacia los grandes objetivos que perseguimos.

En lo social, buscamos que cada persona tenga el margen de

justicia que necesita para vivir con dignidad y con felicidad. Y en

el orden económico, sostenemos que el capital está al servicio

de la economía; no como era antes, en que la economía estaba al servicio del capital. Para nosotros es a la inversa: el capital

no tiene razón de ser sino al servicio de una economía, la que

a su vez está al servicio del bienestar social.

De esta sintética exposición de fundamentos nace toda la

orientación que el Justicialismo trata de poner en ejecución desde

el Gobierno y desde las instituciones del -Estado.

Siempre ha sido entre nosotros un tabú la intervención política

de las organizaciones sindicales. Todos han venido sosteniendo

que las organizaciones sindicales no deben intervenir en

política. Es decir que, mientras las organizaciones políticas intervienen

en el proceso sindical, los sindicatos no han de intervenir

en el proceso político. . Dado que la organización sindical

se realiza para convertirse normalmente en un factor de poder,

aquella premisa es totalmente falsa.

Nosotros tenemos nuestra experiencia. Hasta 1949, en que

se sancionó la Constitución Justicialista, las organizaciones sindicales,

por fallos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,

eran consideradas como asociaciones ilícitas que quedaban a

merced de una justicia que se encargaba de anular y destruir

todo el poder que podría representar la asociación profesional.

Nada puede haber más i ajusto que esto.

Pero esto tiene su historia. Esa es la premisa fundamental

sobre la cual se consolidó y organizó todo el sistema demo liberal-

capitalista, que tiene su nacimiento en la Revolución Francesa

y cuyas consecuencias se han venido sintiendo durante todo

el siglo XIX y el siglo XX, que han sido dos siglos en que los

trabajadores han luchado en desventaja para poder alcanzar las

más elementales reivindicaciones que tienen derecho a exigir,

 

LA REVOLUCION FRANCESA

 

· Estos _dos siglos han sido de lucha. ¿Cómo comienza este

proceso? En la Revolución Francesa, después del 14 de Brumario,

cuando Napoleón, siendo Primer Cónsul de la República,

toma el. poder en Francia y termina con el proceso de la guillotina

y de la desorganización que toda revolución trae inicialmente

consigo.

Napoleón era monárquico. En consecuencia a el pueblo, que

habla hecho la revolución contra la milicia, el clero y l a monarquía, no lo vera con muy buenos ojos porque sabia que, siendo

monárquico, realmente no lo representaba con amplitud. Pero la

monarquía, el clero y la milicia, contra quienes se habla hecho

la Revolución Francesa, tampoco Jo veían bien. De manera que

. venia a quedar algo si como el "jamón del sándwich" entre dos

fuerzas que lo vigilaban y que lo podían destituir en cualquier

momento.

A la percepción de Napoleón, que era un hombre extraordinario

en todos los órdenes, no se le escapó el fenómeno que se

estaba produciendo, y entonces ll amó a la burguesía.

La burguesía no había intervenido en .la Revolución Francesa

Y estaba casi intacta. La lucha habla sido de los poderes de

la monarquía, del clero y de la milicia contra el pueblo llano. La

burguesía estaba en la barra mirándolos a todos desde afuera.

En consecuencia Napoleón, que al igual que en otros órdenes,

tenía en política una gran habilidad, llamó a esa burguesía

Y l a tanteó por donde se tantea siempre a la burguesía: por el

bolsillo.

El Estado se había incautado de todas las posesiones del

clero, de la milicia y de la monarquía, que eran dueños de casi

toda Francia, se puso en venta esas propiedades. La burguesía.

la las compro porque eran baratas; compró "chateaux" (castillos)

Y todas esas posesiones pasaron a manos de la burguesía

a. Cuando estuvieron en su poder, Napoleón los llamó y les

d1jo: "¿Ustedes han pensado hasta cuándo van a ser dueños

de los " chateaux" y de esas posesiones? Serán dueños mientras

nosotros estemos aquí, porque el día que caigamos, ustedes

p1erden las posesiones y, tal vez, las orejas también”. Así

fue como les encargó la organización de lo que entonces se

llamó el Estado Nuevo.

La burguesía, naturalmente, venia con todos los resabios

. del sistema feudal del Medioevo y estaba enfrentada en cierta

medida, con las corporaciones que eran la incipiente organización

gremial de aquellos tiempos, que se realizaba partiendo de

células de que el patrono era a la vez el jefe del taller y tenía

sus maestros y sus aprendices. De esa manera se formaba la

célula gremial de aquel entonces.

 

apoyo del pueblo llano, de manera que la burguesía les tenía

un poco de temor. De ahí nacen, entonces, las organizaciones

que han sido las que proporcionaron la estadidad que advertimos

a lo largo de todo el siglo XIX y el XX. Vale decir,

la etapa que el mundo ha vivido y que se ha llamado de las nacionalidades

y también del demo liberalismo burgués, porque de

su organización participó toda la burguesía.

¿Qué crea esa burguesía como equilibrio político-social, que

es el sector que nos interesa? Ellos crean primero las organizaciones

políticas que dan nacimiento a los partidos políticos.

Simultáneamente crean también l os sindicatos, que han venido

funcionando hasta hoy. Pero ¿con qué tareas? Simplemente

para discutir por diez o veinte centavos de aumento en los salarios,

mientras los partidos políticos orquestaban las leyes que

les negaban al pueblo todo progreso. Ese ha sido, normalmente,

el sistema demo liberal capitalista que ha dominado tos siglos XIX y XX, hasta ahora, ya que en este momento las cosas

están comenzando a cambiar en todas partes.

Ese sistema, naturalmente, estableció como premisa inicial

que los sindicatos tenían tareas gremiales, pero que no podían

intervenir en politice. Desde entonces se les ha venido negando

el derecho a las organizaciones sindicales a intervenir en politice.

Pero la fuerza estaba precisamente en esas organizaciones políticas, que eran las que decidían todo. Dentro de ese

desenvolvimiento están quienes han respetado en cierta medida

las organizaciones sindicales y quienes las han declarado

asociaciones ilícitas.

 

LA JUSTICIA SOCIAL NO SE DISCUTE:

SE CONQUISTA

 

Ha pasado el tiempo y las organizaciones sindicales han

ido, poco a poco, progresando y adquiriendo un nivel de organización

en relación directa con la justicia social han desarrollado

en el medio donde actuaban y proliferaron. Cuando

el obrero ha estado en el mundo sin organizarse ha sido juguete de las circunstancias y ha sufrido la mayoría de las injusticias sociales. La justicia social no se discute, se conquista,

 

Y se conquista sobre la base de la organización y, si es preciso

de la lucha.

Alcanzada esa justicia social, recién podemos pensar en

una comunidad organizada a la usanza del Justicialismo en la

que se establece el equilibrio de las fuerzas que actúan dentro

de la Nac1ón, pero no puede existir de ninguna manera el

menor asomo de las Injusticias basadas en la ley o en una democracia

que no se practica.

En este sentido nuestra experiencia es bastante clara y

elocuente. No necesitamos. recurrir a los ejemplos de otros países, porque tanto el demo liberalismo como los sistemas que, en

c1erta med1da, hemos venidos presenciando a lo largo de esta

prolongada evoluc1ón, siempre han tendido, de alguna manera,

a establecer un exceso de bienes y beneficios para un sector

en perjuicio del otro. '

Nosotros quizá, aquí en América latina, somos los primeros

que hemos establecido la posibilidad de que esto se discuta y se acuerde, a fin de que la comunidad, en paz pero con justicia, pueda elaborar su propio destino, en el que nadie sea

menos que otro ~ el hombre sea considerado como tal. Para

nosotros, como siempre he dicho, el origen .y la finalidad de

todo nuestro trabajo es el beneficio del hombre.

Ya hemos alcanzado una organización sindical que posiblemente, sea una de las más perfectas que yo conozco. He

recorrido casi todo el mundo, y en todas partes estuve en contacto con las organizaciones sindicales, y no creo que en ningún

otro lado se haya alcanzado, cualitativamente, el grado de perfección que la nuestra pone en evidencia todos los días.

Es indudable que existen organizaciones sindicales, pero

casi todas ellas están más o menos influidas por factores exógenos, que vienen desde afuera hacia adentro en las organizaciones,

fenómeno  que aquí no se produce, porque son realmente

ellas las que disponen de su propio destino, y esa ha de

ser 1~ finalidad .Y el método que ha de caracterizar a las organizaciones

. sindica1es. Estas son como esos pajaritos que no

pueden vlv1t en caut1veno; no se los puede meter en una jaula

porque se mueren.

Las organizaciones sindicales argentinas han tenido su

prueba de fuego, que han resistido victoriosamente. Esto está indicando su calidad. Han sido sometidas a todas las pruebas.

En primer término, se las quiso manejar por el terror, pero no

lo consiguieron; después, interviniéndolas y tratando .de destruirlas,

pero tampoco lo lograron; luego procuraron asimilarlas

a formas que no eran las que convenían a las orgamzac10nes

sindicales, y tampoco pudieron alcanzar ese objetivo. Finalmente

trataron de dividirlas y anarquizarlas, pero tampoco pudieron obtener ningún resultado.

 

RENUNCIAR A LA POLITICA ES

RENUNCIAR A LA LUCHA

Cuando una organización como la nuestra ha resistido la

prueba del ácido -que es la prueba que han soportado las organizaciones

sindicales-, quiere decir que ha de permanecer

en el tiempo y en el espacio durante el lapso en que sus

dirigentes sean capaces de asegurarles una dirección pura. firme

sin estridencias inútiles que desgastan y sin demostraciones

también inútiles que no hacen sino dañar el organismo y debilitar

a los hombres que lo forman. En ese caso, esa organización

cumple con seriedad y con verdadero patriotismo la función para

la cual está destinada. La defensa de los intereses profesionales

se confunde con la defensa de los intereses del pueblo, y cuando

una organización está al servicio del pueblo es invencible,

porque los pueblos son Invencibles.

Nosotros, en el orden de la relación entre la política Y el

sindicalismo, o la organización sindical, tenemos una gran experiencia que muchos años de combate -primero para formarse

y organizarse, después para alcanzar un estado social conveniente

y, por último, para subsistir como organización- han

puesto a prueba durante tres décadas de trabajo y de lucha. De

manera que esta experiencia es extraordinaria.

 

¿Y qué dice nuestra experiencia? Nos dice que cuando a las

organizaciones gremiales se les ha exigido su prescindencia política

-como dicen algunos- han mantenido su unidad gremial,

pero también han mantenido su unidad política. Es inseparable

lo gremial de lo político. No se pueden dividir. Claro, los que han

intentado dividir la acción social de la acción política han querido hacerlo precisamente para debilitar el factor de poder que

representan las organizaciones sindicales.

 

Renunciar a la política es renunciar a la lucha, y renunciar

a la lucha es renunciar a la vida, porque la vida es lucha, precisamente.

Por eso creo que nosotros hemos alcanzado el desiderátum

en este aspecto del equilibrio político-social: una Confederación

General del Trabajo cuya misión neta es la defensa de

los intereses profesionales y el manejo y conducción de una gran

orgamzac1ón s1nd•ca1, unida y solidaria. Esa es la misión de la

Confederación General del Trabajo. Y unas 62 Organizaciones

que, en estrecho contacto y absoluta inteligencia con ella manejan

la política sindical. Con esto aun conformamos a los que

no quieren que los sindicatos se metan en política.

Señores: en este sentido, la política es bien simple, considerada

desde el punto de vista sindicalista. Cada uno de los

ciudadanos que conforman las organizaciones es libre de pensar,

sentir y practicar la ideología y la política que se le ocurra. porque eso es Intrascendente para la organización. Pero la organización no puede ser suicida y apoyar a los sectores organizados que están realmente contra la política que la confederación

o la organización sindical debe seguir en beneficio de todos

sus asociados.

¿Cómo no va a tener una política la Confederación General

del Trabajo, en representación de todos sus adherentes si

precisamente esa política es la que va a decidir su destino? '¿Y

por qué razón van a renunciar las organizaciones a tener sus

representantes en los tres poderes del Estado que son realmente

los que gobiernan, dirigen y conducen a '1a Nación? ¿O es

que los obreros no tienen derecho a ser partícipes en esa conducción,

que si la hacen los demás ellos tendrán muy poco que

agradecerles?

Y llegamos, compañeros, a un punto muy importante cual

es el analizar la evolución en el pasado y en el presente' para

así, Intuitivamente, penetrar en el futuro y poderlo prever. ,,

HOY EN EL MUNDO PRIVA LO SOCIAL

Esa evolución está marcando -no sólo aquí, sino en el

mundo entero- una nueva etapa. Desde que el hombre comenzó a tener sentido como habitante de la Tierra, todas las evoluciones

se han hecho hacia integraciones mayores. Siendo el

hombre aislado, la primera fue la familia; a continuación vino el

clan, la unión de varias familias; después vino la tribu, reunión

mayor; luego vino el Estado primitivo; mas tarde la ciudad; después

vino el Estado feudal; luego vino la nacionalidad, las naciones;

ahora vienen los continentes integrados. Y es muy probable

que siguiendo esta escala de evoluciones, lleguemos

pronto al Universalismo: es decir a la integración total de los habitantes

de la Tierra. '

Nosotros, los hombres, creemos ser los que hemos hecho

evolucionar al mundo y a la humanidad. Estamos equivocados.

Hay un determinismo histórico, un fatalismo histórico, que es

quien actúa subterráneamente, con fuerzas invisibles, empujando

esa evolución. Los hombres le vamos colocando arriba Y

periféricamente un sistema para acompañar esa evolución. Eso

es lo más que podemos hacer.

La Edad Media se caracterizó por un sistema: el feudalismo.

La Edad Moderna ha tenido su sistema: el demo liberalismo

capitalista. El continentalismo se está caracterizando por un

cambio total en las estructuras y en los sistemas hacia un profundo

contenido social.

Así como el acento fue cargado sobre lo político en la etapa

demo liberal capitalista, en la nueva etapa lo está, en profundidad, sobre lo social. Es decir, que ya hoy en el mundo priva lo

social. Este es un asunto que se explica perfectamente. El demo liberalismo

capitalista ~no podemos negarlo- en los últimos

dos siglos de su existencia hizo avanzar la ciencia y la técnica

más que cualquier otro sistema de los otros siglos precedentes.

Eso no lo puede negar nadie. Pero tampoco se puede negar que

todo ese inmenso esfuerzo fue realizado sobre el sacnfic10 de

los pueblos. ¿O no? • ·

Ahora los pueblos, a través de los mismos medios · que la

ciencia y la técnica han puesto en sus manos, se flan esclarecido.

Hoy, el paisano que vive en la Patagonia y que no ve a ·

nadie por un mes o dos, con su radio de transistores en la oreja, escucha lo que pasa en el mundo. Todo ese proceso, que se

realiza a través de los medios de difusión masiva y de los medios

técnicos modernos, ha permitido el esclarecimiento de los pueblos. Como dirían nuestros muchachos, han "avivado" a

todo el mundo.

LOS PUEBLOS SACRIFICADOS NO SON FELICES

Ya tos pueblos no pueden ser felices si se los somete a un

sacrificio, porque se rebelan. A eso estamos asistiendo en el

mundo actual.

¿Qué es lo que hay que hacer? Hay que suprimir esos sacrificios.

Es necesario un esfuerzo, porque sin él nada andarla

ni para atrás ni para adelante; pero ese esfuerzo debe ser sin

sacrificio, o sea que debe ser realizado con intensidad y capacidad

y justamente compensado por los beneficios que acarrea.

Ese debe ser el trabajo moderno.

Si se consigue conciliar perfectamente ese esfuerzo, los

pueblos lo realizarán conscientemente y con alegría. Pero ya no

es posible seguir imponiéndoles sacrificios, porque se los ha disimulado

de cincuenta maneras distintas. Todos decían: "trabajemos

diez anos para que nuestros hijos después sean felices."

No fueron nunca felices.

El sistema demo liberal capitalista no ha practicado lo que

lógicamente debe ser el concepto de gobierno. El que ha sido

elegido para gobernar, los hombres que tienen que gobernar,

deben tener bien arraigado el co11cepto de que es el esfuerzo

el que debe llevar adelante a la comunidad y no el sacrificio. Muchos

han sacrificado a los pueblos para alcanzar un alto' objetivo

pollt1co y de desarrollo del país, Otros en cambio, quizás porque

no han sacrificado a su pueblo, no han desarrollado un esfuerzo

suficiente. Esos son los dos extremos. Lo justo es un pueblo

que, alcanzado un índice suficiente de felicidad y de dignidad,

elabora la grandeza de la Nación sin apuros y sin hesitaciones;

sin obligar a nadie a hacer lo que no quiere y no debe. Es decir

que en esto hay un término justo.

UNA COMUNIDAD DONDE NO SEA

POSIBLE LA INJUSTICIA

Los hombres que enfrentan esto cada día son los que van

obteniendo el éxito. Antes, para lograrlo habla que plegarse a las imposiciones de los imperialismos o de la burguesía, y el que

no lo hacía, fracasaba. Hoy, esa situación ha cambiado totalmente;

hoy triunfan los que saben llevar adelante a los pueblos y

conducirlos dignamente. Aquellos que no lo hacen, son los que

fracasan.

Por eso esta evolución, que va imponiendo al mundo nuevos

módulos de acción, es la que nosotros hemos venido llamando

desde hace treinta años una comunidad organizada, una comunidad

donde no sea posible la injusticia y en la que el régimen de acción no pueda ni deba ser el sacrificio.

. Si alcanzamos eso, constituiremos un pueblo> cada día más

feliz. y con un pueblo feliz se puede labrar la grandeza de la

Nación. Con un pueblo infeliz, de poco valdría. Yo prefiero un

pequeño país, de hombres felices, y no un gran país de hombres

desgraciados. ,

Compañeros: esta evolución, que caracteriza un nuevo sistema, no se puede obtener fácilmente y no se puede alcanzar

por fracturas ni por revoluciones violentas.

Observemos que en el mundo ni los países burgueses ni los

países totalitarios han alcanzado una felicidad completa .para

sus pueblos. Pero pienso que, frente a una larga experiencia de

la humanidad, se ha logrado un mayor grado de d1gmdad y de

felicidad para los pueblos, a través de la evolución y no de una

catástrofe social y política No son los procesos destructores

los que pueden armar un sistema que permita obtener el grado

de felicidad y dignidad que soñamos para nuestro pueblo. Eso

lo conseguiremos con un trabajo fecundo y digno, para hacer

la felicidad de ese pueblo que lo elabora.

Ese es el mejor camino para alcanzarlo. No es necesario

ningún sacrificio, ni de los que trabajan m de los que dirigen

y tampoco de los que gobiernan. Nadie tiene necesidad de sacrificarse

si cada uno pone su buena voluntad, su deseo Y su

esfuerzo para construir. De lo contrario, es llevar a los pueblos

y a las naciones a la destrucción que desde hace siglos nosotros venimos presenciando. Hace pocos d1as terminó en Med10

Oriente uno de esos ultrajes, en los cuales los intereses de los

espurios imperialismos que actúan allí han intervenido, a través de dos pobres pueblos que se .están exterminando, para

ver al final quién se queda con el petróleo.

El: sacrificio de los cuidadazos no es, como algunos creen,

solamente en el taller, sino que el más grave, más, peligroso y

más doloroso es el que se libra en los campos de batalla, donde

normalmente son los intereses los que privan. Allí no se

lucha ni por la justicia, ni por la libertad ni por la democracia,

como se ha dicho muchas veces. Se lucha únicamente por el

cochino interés, inmediato y directo.

.. Esos son los verdaderos sacrificios que la humanidad ha

venido soportando durante tantos siglos y que sólo la organización

de los pueblos podrá impedir en el futuro.

ORGANIZACIONES GREMIALES CONTINENTALES

Por eso, compañero, pienso que así como esa evolución

nos lleva hacia organizaciones políticas continentales en beneficio

de los pueblos, nosotros tenemos que ir hacia organizaciones

gremiales continentales. Es decir que, si los políticos se

unen, los gremialistas también deben unirse. Si algún día Integramos

el Continente Latinoamericano, la base de esa integración

ha de .ser la de los pueblos. No se construyen pirámides

empezando por la cúspide, sino que es menester hacerlo comenzando

por la base, y la base, para mí, son las organizaciones

sindicales.

Quiere decir, compañeros, que de la organización sindical

.no pueden estar' ausentes ni la política interna, ni la política

Internacional, porque ambas, son las que le dan el carácter

y el tono. Es necesario que nosotros, que hemos alcanzado una

organización sindical como la que tenemos, comencemos a tomar

contacto y a establecer relaciones directas con los demás

compañeros del continente, pensando, como los peronistas, que

para un trabajador no debe haber nada mejor que otro trabajador.

·

Finalmente._ compañeros, y para no alargar este tema, del

que he tratado '<te tocar los puntos más importantes, quiero poner

un acento especial en lo que se refiere a la organización

sindical argentina; a la organización sindical argentina encuadrada

en dirigentes capaces .y honestos, sin estridencias y sin revoluciones, que son generalmente teóricas y que se hacen

cuando se está en la oposición y no cuando se está en el bando

de uno.

La revolución, en el orden gremial, determinar cuando

la organización sindical constituye un verdadero factor de poder

dentro de la comunidad. ¿Por qué? Porque entonces la organización

sindical, que es el pueblo organizado, hace sentir el

acento no sólo de sus intereses, sino también de sus aspiraciones

y ambiciones, que asimismo son una fuerza motriz en la acción

política.

NO SE PUEDE RENUNCIAR AL DESTINO

Las organizaciones sindicales no sólo no pueden renunciar

a su acción política, sino que incluso la deben administrar inteligentemente,

para que jamás ese factor de poder que invisten

se debilite por el apartamiento de una función que es fundamental

para la base popular a la que representan. Es decir, señores,

que cuando los obreros hayan renunciado a intervenir en los

destinos del país, esa será una determinación suicida para su

propia clase y para sus propias organizaciones. En esto no se

puede renunciar al destino, y hay que mantener siempre una

organización férreamente unida y solidarla, en cuyo. cenáculo

pueda; discutirse de la manera más libre cualquier tema ideológico

o doctrinario; y cuando después de la discusión se haya

acordado por mayoría una decisión, habrá de salirse a la calle

a defenderla como si fuera la propia decisión de cada uno de

los argentinos.

Siempre se ha pensado, durante la larga etapa del demo liberalismo

burgués, que los obreros estaban organizados. Esa

es una mentira. Los que han estado organizados han sido los

poderes que han manejado la política.

¿Y qué poderes han manejado la política? Han •>ido la

burguesía, las oligarquías o las plutocracias. Sólo que ellas

lo han hecho en su propio beneficio y siempre en perjuicio del

pueblo. Si el pueblo quiere liberarse para siempre de esa amenaza

no tiene más remedio que mantenerse orgánicamente poderoso. El hombre cede más al poder que a la razón; por eso

hay que tener la razón y apoyarla con el poder.

En nuestro país, compañeros, aspiramos al más profundo

equilibrio entre lo político, lo social, lo económico, lo cultural.

Pero, para que ese equilibrio exista, hay que hacer como en la

balanza: es necesario poner en cada platillo algo que pese con

la misma Intensidad que en el otro.

Eso de sacrificar el poder está en todas las bocas, pero no

en todos los corazones. Nosotros debemos seguir el consejo

de "ir a Dios rogando, pero con el mazo dando".

Compañeros: Esto quizá en muchos aspectos resulte redundante.

Piensen ustedes cómo se tomarían estas cosas hace

treinta años, cuando comenzamos a enunciarlas y a realizarlas

desde la Secretaría de Trabajo y Previsión. Yo, en ese sentido

ya estoy como el chino, que ha cumplido con su destino compró

el ataúd y está listo para meterse adentro. Porque: felizmente,

he cumplido las grandes etapas que han permitido al

Justicialismo afirmarse dentro del país como una doctrina justa,

que hoy tampoco la discuten ya sino algunos tontos sueltos

que andan por allí y que discuten todo.

Pero ya no hay muchos argentinos que las discutan. Es

decir, hemos vuelto a una nueva etapa de nuestras realizaciones, que representan la verdadera Revolución Justicialista, que

tiende a camb1ar, por reemplazo de las viejas estructuras un

s1stema que ya no resiste el tiempo. '

Hay muchos que dicen: "Yo soy demo liberal." No es raro.

Yo he encontrado a algunos tontos que todavía están enamorados

del sistema feudal, del Medioevo; de manera que si hay

tontos que todavía están en el siglo XIII, ¿cómo vamos a pensar

que no ex1stan otros que están en el siglo XIX o a comienzos

del XX?

Pero esos son los últimos resquicios que van quedando

de una etapa de injusticia que recibió la alabanza de todos los

intelectuales del mundo.

Hoy los nuevos intelectuales comienzan ya a pensar de otra

manera y a concebir las cosas en otra medida. Es a esa evolución a la que contribuimos con nuestra organización. Pueden

estar ustedes seguros de que, si en la República Argentina no

existiese una organización sindical como la que tenemos, nosotros

seriamos mucho menos respetados en este momento

 

objetivos.

Ahora queda en manos de todos ustedes, especialmente

de los jóvenes, la tarea de tomar el testimonio y seguir corriendo.

Yo estoy seguro de que si se realiza esa tarea escolástica

en la formación de los dirigentes que salen de la masa y a quienes

se puede ir perfeccionando, dándoles la mayor capacidad

posible, las organizaciones sindicales no han de ceder en nada

a la acción destructora del tiempo, ni ante los ataques que puedan

sufrir en el porvenir.

Cuando yo hablaba todas las semanas en la Confederación

General del Trabajo, siempre les decía a los muchachos, a los

dirigentes: "Estén atentos; miren que el enemigo no duerme;

vean que los enemigos existen; .un día podemos caer nosotros... "

"¡Nunca, nunca!'', gritaban. Sin embargo, calmos. Si hemos

vuelto, tal vez no sea porque hemos sido demasiado buenos, sino

porque los que nos sucedieron fueron muy malos. Por eso nos

trajeron de nuevo.

Finalmente, compañeros, para terminar, les quiero expresar

que nosotros tenemos una doctrina que fija perfectamente

y con claridad una concepción que no está en contra de nadie,

pero que tampoco está a favor de las ideologías ajenas a nuestro pueblo y a nuestro país.

Somos simplemente justicialistas; respetamos a los demás,

pero queremos que los demás también nos respeten. He dicho

varias veces a organismos especiales de la República que no

queremos que sean políticamente favorables a nosotros, pero

que tampoco sean contrarios. Dentro de esta concepción seguiremos

esta regla imperturbablemente: nosotros respetamos a los

que nos respetan, queremos a los que nos quieren y luchamos

por alcanzar objetivos que desde hace treinta años nos han

venido dando la razón.

No tenemos que arrepentirnos de nada de cuanto hayamos

hecho, y eso, en la vida de los hombres, es mucho decir. ··

Les pido a ustedes, que son los dirigentes delegados del

interior, que éstas, mis palabras, las lleven a los compañeros

junto con mis saludos, que con tanta sinceridad y tanto afecto

les hago llegar desde esta Central Obrera, que para mi es casi

como mi propia casa.

miércoles, 22 de abril de 2020

Se cumplen 191 años de la Batalla de San Roque


Juan Bautista Bustos


La Batalla de San Roque fue un combate durante las guerras civiles argentinas librado entre el gobernador Juan Bautista Bustos y el general de la independencia José María Paz en las márgenes del río Primero, aguas arriba de Córdoba, Argentina, el 22 de abril de 1829. Como resultado de la victoria de Paz, éste asumió el gobierno de la provincia de Córdoba.


Antecedentes

El general Bustos había gobernado la provincia de Córdoba desde los días del motín de Arequito, a principios de 1820. Su enfrentamiento con Paz, que lo había acompañado en esa rebelión, databa de pocos meses después: Paz consideraba que Bustos había traicionado al grupo rebelde, no llevando su ejército al frente de la guerra de la independencia en el Alto Perú.

Tras una carrera oscura en la provincia de Salta, Paz había hecho la campaña de la guerra del Brasil, donde había sido ascendido a general después de la batalla de Ituzaingó. Pero se había pronunciado contra el gobernador porteño Manuel Dorrego (que se había visto obligado a firmar la paz con el Imperio del Brasil declarando la independencia de Uruguay) y había apoyado la revolución en su contra, dirigida por Juan Lavalle.

Cuando Lavalle aún no había logrado eliminar la disidencia en su provincia, Paz reunió las tropas del interior del país que habían hecho la guerra y el 3 de abril de 1829 se dirigió hacia el norte, con la excusa de devolver los hombres a sus provincias.2? Pero, a medida que avanzaba hacia la capital provincial, exigía la renuncia de Bustos, cuyo segundo mandato ya había vencido, para elegir un nuevo gobernador (la constitución provincial prohibía un tercer mandato). A nadie escapaba que el candidato de Paz era él mismo.

Paz entró en la ciudad de Córdoba con su poderosa división, pero Bustos no se quedó a esperarlo: se refugió en la estancia de San Roque, a la entrada de las sierras y a poca distancia de la ciudad capital. Negoció con Paz un acuerdo por el cual el nuevo gobernador no podía ser ninguno de los dos. Pero, por razones formales, Paz rompió las relaciones y acusó a Bustos de estar esperando refuerzos. Lo cual era cierto, ya que Bustos había llamado en su ayuda a Juan Facundo Quiroga, caudillo y comandante de armas de la provincia de La Rioja.

Desarrollo de la batalla
Antes de que Bustos pudiera recibir refuerzos, Paz avanzó hacia San Roque. Bustos hizo un último esfuerzo, enviando a su yerno Arredondo a negociar la paz. Poco después, Paz atacó sin responder. Es posible, a juzgar por la inmovilidad en que lo esperó Bustos, que Arredondo aún no hubiera llegado con la respuesta, por lo que el jefe federal pensaría que todavía estaba en una especie de tregua. El comportamiento de Paz en Oncativo, al año siguiente, autoriza a suponerlo que pudo haber sido así.

Bustos no tenía mucha experiencia en batallas, y las que había ganado las había logrado en posiciones defensivas. Por eso se limitó a esperar a los unitarios inmóvil, protegiendo sus posiciones con artillería. Paz no pudo hacer valer sus dotes de estratega: simplemente dividió sus fuerzas y le encargó a cada jefe que atropellaran lo que tenían delante. La orden fue cumplida en cada uno de los grupos, previo un severo bombardeo al que fue sometida la posición federal por la artillería de Juan Arengreen. Las divisiones de Román Deheza, Gregorio Aráoz de Lamadrid y Juan Esteban Pedernera desplazaron a las fuerzas que tenían enfrente con facilidad. La mayor parte de sus bajas fueron durante el tiempo en que tardaron en apoderarse de la artillería.

Mientras tanto, los federales fueron muy afectados por el bombardeo unitario, y después de la captura de la artillería (en que murieron muchos de los artilleros), simplemente se desbandaron. La caballería unitaria hizo una matanza con los jinetes enemigos que huían, causando más de cien muertos en total. En poco más de media hora de combate, Bustos ordenó la retirada a los que pudieron seguirlo.

Consecuencias
Bustos debió abandonar la región, refugiándose entre las tropas de Quiroga, pero abandonando su provincia. Sólo un mes más tarde, Bustos y Quiroga buscaron la revancha: invadieron la provincia, ocuparon la mayor parte de la sierra y luego la capital de la provincia. Y enfrentaron a Paz en la batalla de La Tablada. Pero, en definitiva, la victoria volvió a ser para Paz.

La provincia de Córdoba quedó entonces bajo el mando de Paz y de los unitarios, unidos a los federales que se habían distanciado de Bustos y a los jóvenes abogados y comerciantes. Por el momento no pudo hacer mucho más que forjar una alianza tácita con los gobiernos unitarios de Tucumán y Salta, pero después de las siguientes batallas pudo formalizar la Liga del Interior.

La batalla de San Roque fue la primera de las cuatro que mandó en jefe el general Paz. Ganó las cuatro por amplio margen, destacándose como el mejor general argentino de su tiempo.

El campo de batalla donde se combatió la batalla de San Roque está actualmente bajo las aguas del Lago San Roque.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Hace 75 años Perón le hablaba a los compañeros panaderos




DISCURSO EN LA ASAMBLEA DE LOS OBREROS PANADEROS, EN EL LUNA PARK Juan Domingo Perón 
[8 de Noviembre de 1944]


Señores: Tengo el placer de llegar hasta aquí para ustedes, con motivo del acuerdo realizado y de haberse dictado el decreto respectivo establecido de una vez por todas las mejores condiciones posibles para el trabajo del gremio de panaderos, al que considero que ha sido el hasta ahora explotado en su trabajo y que lo ha realizado en pésimas condiciones de retribución y comodidad.
Afortunadamente, se ha legado a un acuerdo en este sentido. El decreto que ya está firmado, finiquita totalmente una situación que era necesario regularizar en forma absoluta. En mi concepto, este no es un triunfo del gremio de panaderos, sino un triunfo de la justicia que debe caracterizar a los actos de gobierno en la organización de trabajo y de sus hombres laboriosos. Por eso, a pesar de que vivo un poco acelerado, ganándoles minutos al tiempo –que ya es corto para realizar mis funciones- he querido llegar hasta aquí para conversar breves palabras con ustedes y llevar a vuestro ánimo la impresión de que, cuando se trata de cuestiones justas, nos alegramos juntos de las conquistas que en beneficio del gremio se logren, y de los que se lograrán en el porvenir.
Sé bien, que el gremio de panaderos ha sido un gremio de lucha, llevado muchas veces a difíciles situaciones de acción; pero al analizar las condiciones de trabajo, la retribución que ha recibido, el régimen de vida de muchos de sus integrantes, encuentro justificada la lucha porque cada uno apela a los medios que es necesario cuando la justicia no existe. Les aseguro, asimismo, que en el porvenir la Secretaría de Trabajo y Previsión ha de asegurar, en todo el país y a todo el que trabaja, que no le sea necesario recurrir a medios violentos para obtener lo que en justicia le corresponda. Como no dispongo de mucho tiempo, voy a resumir en pocas palabras el pensamiento de la Secretaría de Trabajo a este respecto.
En primer lugar, les recomiendo que constituyan una organización seria, fuerte y bien unida, integrada por todos los obreros panaderos del país. Algunos han dicho que la Secretaría de Trabajo y Previsión es contraria a las organizaciones gremiales. Nada más incierto que una afirmación de esa naturaleza. La Secretaría de Trabajo no hubiera podido entenderse con los trabajadores si no estuviera en contacto con cada una de las organizaciones. Nosotros necesitamos contar con las organizaciones obreras a fin de que la Secretaría tenga la posibilidad de conseguir las conquista sociales en que estamos empeñados, y necesitamos también que esas organizaciones obreras de esta naturaleza, representantes verdaderos y reales de los intereses del gremio, cuyos integrantes en la casa, en la calle o en el club piensen como se les dé la gana, pero que en el sindicato solo piensen para el bien del gremio. Con organizaciones gremiales así constituidas, nosotros vemos facilitado extraordinariamente nuestro trabajo.
He visto con gran placer la firma de este decreto, que en el futuro podrá ser mejorado respecto a los pequeños detalles que no se hayan contemplado ahora. Respecto a las mejoras solicitadas por ustedes en su totalidad están contenidas en el mismo.
Continúen trabajando en la obra de agremiación y en la constitución de los sindicatos, perfectamente unidos, formando organizaciones que se dediquen a fortalecer el gremio; recuerden que en la Secretaría de Trabajo y Previsión nosotros cumplimos con nuestra obligación leal y sinceramente, no tenemos nunca una segunda intención y no pedimos jamás a nadie la retribución correspondiente por los servicios que prestamos, porque estamos ya bien retribuidos con nuestros sueldos. Deben pensar igualmente que la Secretaría de Trabajo y Previsión es la obra de todos. Los que ya son viejos reflexiones si se habría llegado a los límites a que hemos arribado en las luchas por las conquistas obreras, si en la organización institucional argentina hubiera existido la Secretaría de Trabajo y Previsión o un Ministerio de Trabajo, y si hubiera sido necesario que en un año hayamos tenido que realizar todo lo que no se haya hecho en cuarenta años.
Piensen en la necesidad de defender a este organismo, que es de los trabajadores. Por mi parte, aspiro y seré muy feliz el día que al frente de la Secretaría de Trabajo o del Ministerio de Trabajo vea un obrero argentino con ciencia y conciencia de su deber,
Cuando encuentro algunos hombres que no nos entienden y que tampoco comprenden la finalidad de la Secretaría de Trabajo y la atacan en cualquier forma, yo digo que son hombres que se están atacando a ellos mismos porque la Secretaría de Trabajo defiende los intereses de los obreros. Hay mucha gente que no comprenderá esto jamás; por ello yo digo que un hombre que no comprende, suele ser más malo que uno malo.
No vengo aquí a decirles a ustedes una cosa por otra, solo digo la verdad; no tengo interés de engañar a nadie, y el día que tuviera que expresar una mentira me callaría la boca.
Ya habrán observado que en toda la existencia de la Secretaría de Trabajo, nunca he prometido nada que no haya cumplido. Podremos equivocarnos, podremos hacer las cosas no de la mejor manera, pero siempre las hacemos con sinceridad y con lealtad y cuando nos equivocamos volvemos sobre nuestros errores y rectificamos el error.
Recuerden siempre que a la Secretaría de Trabajo y Previsión no se recurre nunca para encontrar a un señor que no entiende de otra cosa que los altos problemas, sino que se encuentra allí un funcionario entendido en los pequeños problemas de los trabajadores; no encontrarán en esa casa jamás, modales malos y sobre todo no encontrarán ni deslealtad ni fata de sinceridad.
JUAN DOMINGO PERON

Hace 69 años Perón le escribía esta carta a Rodolfo J. Martinez: "Ayer llegó el Dr. Bustos Fierro de paso para Cuba donde ha conseguido un trabajo para ir tirando hasta que se arregle todo esto."

  Carta al Sr. Rodolfo J. Martinez 22 de enero de 1956  Escrito por Juan Domingo Perón.  Colón, 22 de enero de 1956. Al Sr. Rodolfo J. Martí...